Desde el corazón de la democracia norteamericana, el papa Francisco lanzó un s.o.s al mundo para que la globalización no se convierta en un “tsunami” en contra de la libertad religiosa, el respeto a la vida, la vigencia de los derechos individuales y colectivos e insistió que la paz se puede construir desde el respeto a las diferencias.

En una acto multitudinario –donde los estadounidenses rompieron el protocolo- el máximo Jerarca de la Iglesia Católica señaló que el poder de los países –económico y político- no puede edificarse arrasando a los más débiles, a través de la vulneración de sus derechos. “No es sano. Destruye la dignidad humana”, anotó

El papa Francisco –un inmigrante hijo de italianos- le habló con el corazón al planeta, en particular aspirantes a la primera magistratura de los Estados Unidos Donald Trump, quién basa su campaña con la propuesta de expulsar a los inmigrantes, si llega a la Casa Blanca, en un hecho que marcará la agenda pública del país, una vez el inquilino del Vaticano, regrese de rumbo a Roma, tras una gira que se comentará por años por la profundidad de su mensaje y el contenido de sus discursos.

No hay que olvidar que la edificación de Estados Unidos como país –a a la altura de la segunda década del siglo XXI- se ha logrado gracias al trabajo de hombres y mujeres inmigrantes de México, Ecuador, Colombia, Perú, Honduras, Chile, Costa Rica, Argentina,y Bolivia entre otros, quién dejaron su país de origen para ser protagonistas del llamado “sueño americano”.

El papa Francisco fue enfático que la globalización es “mala, cuando destruye la riqueza humana, cultural y natural de cada sitio del planeta. La globalización es buena, cuando se respeta las diferencias”. Sus palabras levantaron la ovación de los fieles y de personas de otras religiones, presentes en Filadelfia.

FRASES DEL PAPA EN FILADELFIA,

ANTE CUARENTA MIL HISPANOS:

«Recordemos las grandes luchas que llevaron a la abolición de la esclavitud, la extensión del derecho de voto, el crecimiento del movimiento obrero y el esfuerzo gradual para eliminar todo tipo de racismo y de prejuicios contra la llegada posterior de nuevos americanos», dijo el Papa, al abordar el tema de la migración, uno de los pilares de la campaña presidencial del año próximo en Estados Unidos.

«Esto demuestra que cuando un país está determinado a permanecer fiel a sus principios, a esos principios fundacionales, basados en el respeto a la dignidad humana, se fortalece y se renueva. Cuando un país guarda la memoria de sus raíces, sigue creciendo, se renueva y sigue asumiendo en su seno nuevos pueblos y nueva gente que viene a él», exhortó el Papa, que desde que llegó llama a los estadounidenses a no cerrar las puertas a los inmigrantes.

«Nos ayuda mucho recordar nuestro pasado -continuó-. Un pueblo que tiene memoria no repite los errores del pasado. En cambio, afronta con confianza los retos del presente y del futuro». «La memoria salva el alma de un pueblo de aquello o aquellos que quieren dominarlo o quieren utilizarlo para sus propios intereses», añadió.

Hacia el fin de sus palabras, el Papa se volvió a dirigir a los «miembros de la gran población hispana de los Estados Unidos» que lo fueron a ver.

«Muchos de ustedes han emigrado, los saludo con mucho afecto. Y muchos de ustedes han emigrado a este país con un gran costo personal pero con la esperanza de construir una nueva vida. No se desanimen por las dificultades que tengan que afrontar. Les pido que no olviden que al igual que los que llegaron aquí antes, ustedes traen muchos dones a esta nación»

«Por favor, no se avergüencen nunca de sus tradiciones, no olviden las lecciones que aprendieron de sus mayores y que pueden enriquecer la vida de esta tierra americana», .

«También están llamados a ser ciudadanos responsables y a contribuir provechosamente a la vida de las comunidades en que viven»

«Al contribuir con sus dones no solo encontrarán su lugar aquí sino que ayudaran a renovar la sociedad desde dentro», animó el Papa a los inmigrantes.

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