Bogotá Visita del Papa Francisco

MUJER EMPAPADA Y EN ARMONÍA

Escrito por Politika 2

Por Lola Portela

Confieso que, por mis creencias, no veo al papa Francisco con el fanatismo religioso de muchos. Tampoco idolatro a nadie, de este mundo. Y créanme, eso me ha traído amigos y enemigos, pero estoy convencida que como periodista la verdad y transparencia es lo que prima social y profesionalmente. Ante Dios, como único ser que conoce los corazones, esa verdad es y punto. Y les confieso: yo sólo soy fanática de Dios, Jesús y el Espíritu Santo.

Sin embargo, como me encanta la opinión pública, y la genero, me referiré al polémico planteamiento del papa Francisco frente a su forma de ver a la mujer. “…Colombia necesita la participación de todos para abrirse al futuro de la esperanza” dijo, en su discurso oficial en el Palacio de Nariño; refiriéndose al papel social e igualdad de la mujer. Y agregó, la familia es fundada por Dios como el fruto del amor. Miren a los pobres a los ojos… ellos sí que comprenden las palabras del que murió en la Cruz. Palabras que tocan fibra de aquellos, muchos, que no lo quieren, por ser polémico y salirse de la tradición religiosa, ortodoxa, recalcitrante y además machista.

Francisco en repetidas ocasiones ha dicho: “La mujer es la que da armonía y sentido al mundo”. Por esta razón, el Pontífice además ha indicado que: “se debe evitar referirse a la mujer hablando solo de la función que cumple en la sociedad o en una institución, sin tener en cuenta que la mujer, en la humanidad, cumple una misión que va más allá y que no puede ofrecer ningún hombre: “el hombre no trae la armonía, la trae ella. Es ella la que trae la armonía, que nos enseña a valorar, a amar con ternura, y que hace que el mundo sea una cosa hermosa”.

En una reflexión sobre la Creación, a partir de la lectura del Libro del Génesis, el Papa Francisco se refirió al papel de la mujer en la humanidad. Allí, relató cómo el Génesis explica que al principio el hombre estaba solo, sin compañía. Luego, el Señor toma una costilla de Adán y crea a Eva como carne de su carne. Pero el Papa recuerda que “antes de verla, le hace soñar con ella”. Por eso insiste “Cuando falta la mujer, falta la armonía”. Y resalta que el destino del hombre y la mujer es ser “una sola carne”.

Y aunque me considero una excelente ama de casa, y ese rol lo disfruto, me encantó este planteamiento categórico: “la mujer no está para lavar platos. No: la mujer está para aportar armonía. Sin mujer no hay armonía. En este sentido, condenó el crimen de la explotación de mujeres. La explotación de las personas es un crimen de lesa humanidad, es verdad. Pero la explotación de la mujer es un crimen mayor, porque destruye la armonía que Dios ha querido dar al mundo”.

Creo que toca el alma de mujer cuando dice: “La mujer es la armonía, es la poesía, es la belleza. Sin ella, el mundo no sería así de hermoso, no sería armónico. Me gusta pensar que Dios creó a la mujer para que todos nosotros tuviéramos una madre”.

De igual manera, ha llamado la atención sobre el escaso papel de la mujer en la Iglesia Católica en numerosas ocasiones.
Y su forma revolucionaria y sin machismo dice: “no se puede entender una Iglesia sin mujeres. Pero mujeres activas en la Iglesia, con su perfil, que vayan adelante. En la Iglesia hay que pensar en la mujer en esta perspectiva de decisiones arriesgadas, pero como mujer. Creo que todavía no hemos hecho una profunda teología de la mujer en la Iglesia. Sólo un poco de esto y de lo otro: leen la lectura, mujeres monaguillo, es la presidenta de Cáritas…Pero hay más. Hay que hacer una profunda Teología de la mujer», afirma.

En su mensaje es claro al decir que esa mayor presencia requerirá «muchas mujeres implicadas en la responsabilidad pastoral, en el acompañamiento espiritual de personas, familias y grupos, así como en la reflexión teológica.
Y es que Francisco ha dado ejemplo incorporando mujeres a la Comisión Teológica Internacional, así mismo, a las comisiones que investigaron las finanzas vaticanas y a la nueva Comisión Pontificia de Protección de Menores. Pero su discurso va mucho más allá de las estructuras católicas, pues motiva a «estudiar criterios y modalidades nuevas para que las mujeres no se sientan invitadas, sino participantes a título pleno en los distintos ámbitos de la vida social y eclesial. Este desafío no se puede retrasar más, afirma.

Como decía Sócrates, yo no enseño, sólo deseo hacerles pensar. En lo personal, ahora entiendo por qué despierta tanto amor, y tanta polémica este líder mundial. Por fortuna, las mujeres somos amor y por eso lo seguimos, repito en mi caso sin fanatismos extremos, ni idolatrías.

 

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