Este miércoles la Sala de Apelación del Tribunal confirmaría que se acepta la entrada de los dos excomandantes de las Autodefensas para que colaboren con sus versiones sobre el conflicto.

En varias ocasiones se ha hablado de la posibilidad de que jefes paramilitares como Salvatore Mancuso o Rodrigo Tovar Pupo, Jorge 40, se acojan a la Justicia Especial para la Paz y declaren sobre los hechos del conflicto armado que los relacionen a ellos y a los grupos alzados en armas a los que pertenecieron.

Según la emisora Caracol Radio, la posibilidad de que estos dos personajes entren a la JEP está cada vez más cerca. En las últimas horas señalaron que los dos excomandantes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) estaría buscando llegar a la Jurisdicción Especial para hablar sobre los vínculos entre llos grupos paramilitares y las Fuerzas Armadas, políticos y empresarios del país.

La confirmación del ingreso de los dos paramilitares la daría a conocer el Tribunal, a través de la sala de Apelación, este miércoles 31 de agosto. “La sala de apelación de la JEP ya va a anunciar, en las próximas horas, que efectivamente les abren la puerta a estos dos exjefes con esas condiciones muy específicas”, señaló la periodista Vanessa de la Torre en los micrófonos de la emisora.

Esos temas específicos sobre los que los magistrados de la JEP estarían esperando conocer a través de Mancuso y Jorge 40 correponderían a las dudas que todavía existen sobre la participación de agentes del Estado en actos violentos perpetrados por las AUC. Se hablaría también de el Pacto de Ralito, un encuentro que se habría dado entre reconocidos políticos y jefes paramilitares en el 2001 y la manera en la que operó la Ley de Justicia y Paz o Ley 975 de 2005 que se creó en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

Foto de archivo. El magistrado de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), Eduardo Cifuentes, habla durante una conferencia de prensa en Bogotá, Colombia, 10 de agosto, 2021. REUTERS/Nathalia Angarita

Foto de archivo. El magistrado de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), Eduardo Cifuentes, habla durante una conferencia de prensa en Bogotá, Colombia, 10 de agosto, 2021. REUTERS/Nathalia Angarita

Por su parte, la W Radio señaló que las declaraciones de los exjefes paramilitares entrarían dentro del macrocaso número 08 investigado por la JEP, en el que abordan las responsabilidades de los integrantes de la fuerza pública en los hechos violentos del país.

En ese caso, según la misma jurisdicción, “las líneas de investigación del caso corresponden a los tres grandes patrones macro criminales identificados hasta ahora, en función de las motivaciones estratégicas de los crímenes: 1) Crímenes motivados por justificaciones contrainsurgentes; 2) Crímenes motivados por el favorecimiento de intereses económicos particulares; y 3) Crímenes motivados por el control de la función pública en los territorios”.

Salvatore Mancuso ante la Comisión de la Verdad

Foto de archivo. El jefe de los escuadrones paramilitares de ultraderecha Salvatore Mancuso habla con periodistas en Campo Dos, zona rural del municipio de Tibú, en el departamento de Norte de Santander, Colombia, 9 de diciembre, 2004. REUTERS/Daniel MuñozFoto de archivo. El jefe de los escuadrones paramilitares de ultraderecha Salvatore Mancuso habla con periodistas en Campo Dos, zona rural del municipio de Tibú, en el departamento de Norte de Santander, Colombia, 9 de diciembre, 2004. REUTERS/Daniel Muñoz.

Es importante recordar que, en el 2021, Salvatore Mancuso le pidió vía a la JEP para hablar sobre los falsos positivos. En ese momento, el exjefe paramilitar señaló que su testimonio era fundamental puesto que las Autodefensas Unidas de Colombia tuvieron una estrecha relación con algunas unidades militares relacionadas con el caso de ejecuciones extrajudiciales, según él. Finalmente, declaró como testigo ante la Comisión de la Verdad sobre estos hechos el 4 de agosto de 2021.

Las declaraciones de Mancuso señalaron que, en su caso, inició como un civil buscando defenderse de la guerrilla y fortalecer la institucionalidad, “haciendo pactos, acuerdos desde una oficina, desde un hotel”. También dijo que acompañó al Ejército a zonas donde no tenían acceso para ubicar a las guerrillas.

Una vez en un operativo usó una escopeta con la cual invadieron un sitio guerrillero y ahí dieron de baja a tres insurgentes, todo esto mientras era un empresario, por eso le dijeron que debía seguir trabajando con el Ejército para el “proceso de defensa de las regiones” y le pidieron que invitara a otros empresarios bajo el “derecho legítimo universal de autodefendernos”.

Luego, agregó que en ese camino conoció a los hermanos Castaño, quienes lo invitaron a crear las Autodefensas de Córdoba y del Urabá en 1995. “Para poder conformarlo tuvimos que mirar cómo expandirlo a otras regiones invadidos por la subversión, así que iniciamos un proceso por pedido de las poblaciones agobiadas por la guerrilla, veían en el modelo creado un modelo exitoso contra la subversión”, puntualizó.