Por: Carlos Villota Santacruz
Ciudad de Panamá. Cuando el periodista argentino Oswaldo García Napo, arribe a Bogotá en la segunda quincena del mes de marzo, no solo cumplirá una promesa que hiciera en la ciudad de Colón, en Panamá, en el marco de la IV Latinoamericana de Periodistas COLAPER, de acompañar a Colombia a cerrar cinco décadas de violencia, sino que tenderá el puente entre dos países desde la ciencia del conocimiento que evoluciona y se trasforma, a la luz de la globalización.
Su llegada a la tierra del fallecido Nobel Gabriel García Márquez no es gratuita. Es fruto del trabajo de más de 40 años de ejercicio profesional y en su calidad de Embajador para la Paz, donde sostendrá reuniones públicas y privadas, alrededor de una de las etapas de mayor trascendencia para el país suramericano, que se encuentra en la mira de la opinión pública nacional e internacional.
Su agenda comprende conferencias, reuniones con periodistas de medios de comunicación comerciales y comunitarios, visita al Congreso, así como una socialización de la importancia de tender puentes entre Colombia y Argentina, a través de la paz como vehículo de trasformación individual y colectiva.
El argentino Oswaldo García Napo es Embajador de Paz, presidente del Comité de Etica del Colegio Latinoamericano de Periodistas COLAPER, al tiempo que ha recibido premios a lo largo de su carrera profesional como el Martín Fierro en reconocimiento al mejor programa Nacional de Servicios, Ciudadano Ilustre de Lanús, Premio Faro de Oro, Premio Faro de Platino en la Ciudad de Mar del Plata.
En diálogo con PAGINA 10 este hombre humanista y sin fronteras recordó que desde hace más de una década levantó la bandera de la paz en favor de Colombia y los colombianos. Ahora la tarea es mayúscula. Está en la recta final el proceso en La Habana, en Cuba, donde tiene tener el protagonismo del Estado, la sociedad civil y la guerrilla de las FARC. Argentina acompaña esta iniciativa, que será de gran impacto para América Latina y para el mundo”, dijo.
Para  García Napo –la violencia que genera la guerra- debe ser sellado con un proceso de paz. “Los ciudadanos y en particular los periodistas del continente, apoyamos el proceso. Porque firmar la paz es respetar la vida. Y respetar la vida es la fuente para sociedad incluyente, participativa, pluralista, donde la palabra, es la semilla de conocimiento entre la presente y futuras generaciones”, recalcó.