Por Carlos Villota Santacruz
Internacionalista. Comunicador Social y Periodista, experto en marketing político, marketing de ciudad y TLC
Twitter:@villocol
La renuncia del presidente de Guatemala Otto Pérez Molina, tras una presión de los ciudadanos, cansados de la ingobernabilidad y corrupción de su administración a pocos días de las elecciones, dejó en claro el poder de las redes sociales (Facebook y twitter), que es una alerta para otros países, donde esta tendencia es marcada como en Venezuela, cuyo presidente ha hecho con la frontera con Colombia, un escenario de la violación de los derechos humanos para niños, mujeres y hombres de todas las edades.
La crisis en la que se hallaba el país centroamericano, no solo amenazaba como comprometer la estabilidad institucional sino el ejercicio de la democracia, la integridad territorial y los  principios esenciales de la vida en comunidad.
Para Guatemala y los guatemantecos, la crisis derivada de la corrupción a gran escala –en medio  de la pobreza económica enfrentada a una globalización galopante- es una gran oportunidad para realizar un cambio histórico. En palabras de los ciudadanos y del millón cien mil personas –originarias de esta hermosa región del mundo- que viven en los Estados Unidos, a partir de la cita en las urnas el 6 de septiembre, será posible construir un nuevo modelo de sociedad que se ha frustrado en varias ocasiones porque lo impidieron poderes arbitrarios o porque se hizo a medias por culpa de los intereses del cartel de la corrupción de la entidad estatal aduanera.
Una tesis que tomará fuerza con el paso de los días y las semanas –una vez se conozca el resultado de las elecciones- donde los ciudadanos demandarán la vigilancia de las fuentes de financiación de las campañas políticas, por un lado para buscar la equidad en la competencia electoral y prevenir –en adelante- las ventajas derivadas del influjo de grupos privilegiados. En  esencia cortar la línea de la corrupción que amenaza a un país con graves problemas estructurales, a la luz de mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
Muy seguramente, de esta presión ciudadana –ejemplo para América Latina- se desprenderán reformas sustantivas que requiere la Constitución de Guatemala, que debe partir del fomento de valores, del fortalecimiento de la familia como núcleo de la sociedad y la apertura a la educación y del conocimiento desde el reconocimiento del territorio, que se traducirá un proceso de erradicación del cáncer de la corrupción. Un proceso que más temprano que tarde, también llegará a Venezuela. A propósito de este comentario, usted, ¿Qué piensa?