Es una mañana fría de sábado –de octubre de 2015 nació un proyecto cultural que ha dejado huella en la vida en más de un  centenar de niños y jóvenes del Valle del Cauca- desde diferentes lugares del municipio de La Cumbre y veredas vecinas, este grupo de colombianos llegaron la Vereda Chicoral a encontrarse con una Escuela de Música que los recibió dese el primer momento con los brazos abiertos. Algunos de ellos, caminaron hasta hasta por dos horas con sus botas, su ropa sencilla y su tímido andar, a través de un espeso bosque de niebla que rinde homenaje al habitante y trabajador del campo.
Mientras llegaban a la Vereda, apareció ante sus ojos todo el esplendor natural  de la Cordillera Occidental, representado en una gran variedad de flora y fauna entre la que se destacan más de 256 especies de aves. Así, entre trino y trueno se abrió paso un romance entre el amanecer y la naturaleza, que los acercó a la Vereda Chicoral, hogar y refugio de la música, descrito magistralmente con las  notas de una canción de Jairo Ojeda, que dice : “….vamos donde la niebla, vamos donde el silencio, vamos donde el aire es verde aliento…vamos a juntar voces… a juntar manos, pasos y empeños”.
Todos ellos son niños colombianos –anónimos- surgidos de la entraña de la hermosa geografía de Colombia, con sus raíces pegadas a la tierra, a esta tierra del Valle del Cauca, donde germinan los cultivos pero también germina la vida, la música, y el amor. Germina la paz
Son pocos los instrumentos que les  acompañaron en  la experiencia de tomar una clase de bandola, tiple o guitarra, pero los chicos llegaron hasta allí, no para alejarse de su pasado, sino para edificar un presente y un futuro, que los convirtió –dicen- con el paso del tiempo, “en ejemplo de una comunidad que ha sido tocada fugazmente por la violencia, pero ha sido más constante el trinar de la cuerdas que el ruido de las balas”
En su piel, en su corazón y en su mente, ha existido siempre un propósito: “edificar desde el escenario natural de la Vereda Chicoral, un homenaje a la música andina colombiana,  la misma de Garzón y Collazos, de Mono Núñez, de Jorge Villamil y que hoy cultivan compositores contemporáneos como Jairo Ojeda, Ancizar Castrillón, Fernando Salazar,  Jorge Humberto Jiménez”, entre muchos otros
Y llegaron para unirse a otros guardianes como ellos, para abrazarse con sus letras mientras con sus voces acompañan a sus nuevos vecinos, las aves, que una y otra vez levantan vuelo por encima de riachuelos que al convertirse en ríos, dan vida y forma a una región de su patria que los conecta con el mundo a través del Océano.
El talento y carisma de estos  estudiantes  los ha llevado por la geografía andina colombiana para ser reconocidos por el público amante de la música.  En ese recorrido han ganado más de una docena de concursos, han sido aplaudidos en múltiples escenarios y siempre vuelven para desempeñarse también como profesores en la Escuela de Música que los vio nacer.
La Escuela de Música de Chicoral es un programa creado por la Fundación Musicoral, donde convergen el desarrollo social y la formación musical. Es un espacio que permite a sus estudiantes trascender fronteras, edificar proyectos de vida. Una tarea que no se  detiene y que por el contrario crece y se trasforma. Que emprende retos y acoge en su seno a nuevos niños y jóvenes. Que requiere el apoyo de corazones fuertes, carismáticos y de buena voluntad.
 
Para quienes hacen posible este “milagro”, su pago sería consolidar este proceso y la réplica del mismo. Porque un corazón que batalla por el desarrollo social y cultural de una comunidad siempre necesitará un abrazo, una sonrisa,  un te quiero, salido desde lo más profundo de tu corazón.
Si alguien se pregunta si la paz es posible, se puede decir desde Chicoral a los cuatro vientos: ¡Si, es posible! Desde esta montaña se construye desde hace  una década una historia asombrosa alrededor de la formación musical. El respeto, la tolerancia, el trabajo en equipo y el diálogo son el pasaporte a la  felicidad. El compartir es una ruta, que conduce primero a reconocer y vivir  a Colombia y después, a tomarse al mundo, con canciones que contribuyen a derrotar las barreras sociales, a cuidar nuestros recursos y a convivir con la naturaleza generando paz y agradeciendo a Dios su bendición.
A nuestros niños y jóvenes, cantar los hace personas integrales. Les prende el fuego de componer e interpretar canciones que construyen una pasión por la música que hoy hace parte del patrimonio de la cultura colombiana. Esta expresión llegó al municipio de Ginebra, en el Valle del Cauca para quedarse por siempre con el público, el marco de su cita artística anual 2015
Dentro y fuera de la Escuela de Música, en medio de un bosque de niebla, teniendo como testigo a los árboles, a las plantas, la palabra se vuelve canción y las letras se vuelven música. La sensibilidad y la fantasía se vuelven realidad. Los invitamos a sumarse a nosotros porque quién llega a Chicoral, siempre querrá volver….
La celebración se iniciará el jueves 8 de octubre con la recepción del concierto Lobby Conceptual Musicoral, concierto con grabación de audio y video en vivo: artistas Musicoral, grupo Perdiz, Estudiantina Coro de Cámara, Dueto Cafecito y Caña, Quintento Vocal. Aristas invitados Fernando Salazar Wagner, Jairo Ojeda, Angela María Moncada, María Mónica Mondragón y Cuarteto instrumental Quijotadas Nocturnal
El día sábado 10 de octubre, en la Vereda Chicoral –casa de la Fundación Musicoral, se colocará en escena una agenda cultural que comprende Lobby Conceptual Musicoral, talleres de teatro para padres, talleres especiales musicales para estudiantes y un variado programa musical.