Este viernes 11 de diciembre, pasado el mediodía día, la sede de la Fundación Alama –ubicada en el Parque Nacional de Bogotá- se vestirá de fiesta, para celebrar 30 años de vida institucional, de la mano de su Directora Alegría Fonseca y el grupo interdisciplinario de profesionales que le acompañan investigando, trabajando y construyendo proyectos en defensa del medio ambiente.
Durante estas tres décadas, de esta sede rodeada de árboles y flores, se ha impulsado y construido políticas públicas e iniciativas que se extienden desde la gestación del Ministerio del Medio Ambiente, el cuidado de los humedales, la alerta del cambio climático, la alerta de la contaminación de los mares y cuencas hidrográficas, el estudio y recuperación del río Magdalena o el rescate del lago Sochagota, en el municipio de Paipa en el departamento de Boyacá. 
Su filosofía de trabajo se edifica desde la experiencia, de cara a Colombia y con norma ISO-9000, que se traduce en una labor en terreno que nunca termina, «porque se trata de salvaguardar los recursos naturales desde Nariño hasta la Guajira y desde el Amazonas hasta san Andrés y Providencia, desde una óptica de responsabilidad social, investigación y sentido de pertenencia del país».
En el acto de celebración están invitados hombres y mujeres de distintas ramas del conocimiento, académicos, del sector público y privado que a lo largo de la historia de la fundación Alma, no so la han acompañado, la han visto crecer y han sido testigos de su tarea educativa y pedagógica, que ha trascendido en el tiempo, gracias a su seriedad, pero también a su aporte como acción preventiva de fenómenos medioambientales como el niño o inundaciones.
A lo largo de su trabajo académico, la Directora de la Fundación Alma Alegría Fonseca impidió que se construyeran hoteles de lujo en el parque Tayrona, con la bandera de la defensa de lo público, incluso ante entidades como el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial.
Para esta colombiana, los Parques Naturales son para la investigación, la conservación y la recreación. En su calidad de Representante a la Cámara por Bogotá trabajó legislativamente en códigos sanitarios, la descontaminación de los ríos, Cauca, Magdalena y Bogotá. Propuso crear parques recreativos en los cerros de la capital, defendió la Isla Salamanca (hoy Parque Nacional), donde se planteó un complejo industrial.
Fue coautora de la Ley 23 de 1973, origen del Código Nacional de Recursos Naturales y protección del Medio Ambiente y de la Ley 37 de 1989, conocida como la Ley Alegría, por medio de la cual se estructuró el Plan Nacional del Medio Ambiente y se creó la Comisión Revisora de la Legislación Ambiental.
También esta mujer grande de corazón y de amor por la naturaleza, fue autora de la ley 373 de 1997, que estableció el uso eficiente y ahorro del agua, que le valió el Premio Mundial Global 500, en Estocolmo (Suecia) de Naciones Unidas, gracias a su gestión ambiental y defensa del medio ambiente.
Por esa tarea, a veces en silencio y otras levantando la voz, los colombianos y extranjeros que conocen a la Fundación Alma y Alegría Fonseca y su equipo, asistirán a la celebración por 30 años de vida, de una institución que ha trascendido fronteras y ha edificado en varias generaciones el cariño y el compromiso por la naturaleza.