Las declaraciones del Presidente Maduro en Venezuela han generado un panorama turbio y preocupante tanto a nivel interno como regional. El ex Presidente anunció que en caso de perder las elecciones no “entregaría la revolución”, es decir el poder, sino que gobernaría supuestamente con el pueblo por medio de una unión cívico militar. «Quien tenga oídos que entienda, el que tenga ojos que vea clara la historia, la revolución no va a ser entregada jamás, escuchen».  Sin embargo, planteó confianza en ganar las elecciones, particularmente bajo el contexto del estado de emergencia que declaró sobre la revolución y las operaciones “antigolpe” que encomendó para el sufragio.

Esta declaración generó la respuesta de Jesús Torrealba, Secretario Ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la alianza de opositores del régimen, quien aseguró que los venezolanos a través del voto le arrebatarán el poder a Maduro. Afirmó “Maduro por fin pegó una, Maduro tiene razón. Primero, él no va a entregar el poder, se lo vamos a quitar con los votos del pueblo, con los mecanismos y procedimientos que establece la Constitución”.

Sin embargo, la preocupación reina sobre los abusos de poder del régimen que controla todo el aparato gubernamental y, de esta manera, puede afectar los resultados de los comicios.  Esta preocupación se acentúa debido a la negativa de Maduro de aceptar una Misión de Observación Electoral el 6 de diciembre propuesta por la OEA. De acuerdo con Germán Saltrón, representante venezolano para los derechos humanos, «Venezuela no tiene confianza en la OEA, la OEA ha apoyado dictaduras, certificado golpes de estado y fraudes electorales, no ha tenido ninguna práctica democrática durante todo su funcionamiento».

Lo anterior ha originado una mayor preocupación en la zona, como lo manifestó el Presidente Santos en el Congreso de Asocajas en Cartagena, quien afirmó que en conversaciones con el mandatario uruguayo concuerdan en que la misión de observación es esencial para la democracia de América Latina. “Estamos preocupados porque nada que se aprueba y no se han dado las condiciones para la Misión de Observación a las elecciones en Venezuela. Por eso estamos viendo a ver cómo podemos lograr para que eso se dé por el bien de la democracia en todo el continente» afirmó.

No obstante, aún si se logra  esta misión, con las operaciones “antigolpe” y el estado de emergencia que ha utilizado Maduro, junto con su frecuente uso de “chivo expiatorio” en política exterior (como hizo con Colombia), aunado a la maquinaria política que controla, parece muy improbable que Maduro “pierda las elecciones” y más aún que abandone el poder pacíficamente.

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