La llamada generación del 11 de septiembre de 2001 rindió  tributo y recordó a las 2.983 personas que murieron como consecuencia del ataque terrorista a las Torres Gemelas por parte de Al Qaeda, que le dio un giro al manejo geopolítica mundial.
 
Con un acto cargado de simbolismo, nostalgia el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, encabezó los actos de conmemoración de los catorce años de la destrucción del Centro Mundial de Comercio, que además dejó huérfanos, viudas y miles de personas con serias secuelas en su salud, al punto, que un número importante de ellas, murieron.
 
Este viernes, el despertar de los habitantes de New York giró en torno a lo que sucedió 14 años atrás y todos los medios de comunicación de los Estados Unidos dedicaron buen espacio de la información a relatar historias de los protagonistas de una tragedia, que a juicio de la humanidad pasará de generación en generación.
 
En el momento en el que el presidente Obama acudió al Salmo 46 de la Biblia -que dio apertura a la cita con la historia- en memoria de las víctimas del 11 de septiembre, que además se extendió al Pentágono y a Shanksville (Pensilvania) por el accidente del vuelo 93 de una línea comercial, el silencio fue absoluto y lágrimas resbalaron por la mejilla de los asistentes.
 
Un hecho, que incluso derivó en una película. Este fin de semana ocupó la programación de canales de televisión abiertos y cerrados de los Estados Unidos e hizo brotar lágrimas de los familiares de los pasajeros, en particular de sus viudos, viudas e hijos.
 
“Desde el 11 de septiembre de 2001, New York no es la misma. Estados Unidos no es el mismo. Hay un miedo latente. Que decreció  cuando se dio de baja a Osama Bin Laden. Lo llevamos siempre en la memoria”, precisaron familiares de las víctimas del atentado terrorista que conmovió los cimientos de la nación más poderosa del planeta
 
Uno cosa es escuchar las historias alrededor del 11 de septiembre de 2001 y otra muy distinta sentirla de cerca en la “Zona Cero” donde se levanta un monumento en honor de las víctimas, en medio de una cascada de agua, que simula las lágrimas que derramaron los norteamericanos por la desaparición de hombres y mujeres que literalmente fueron pulverizados por el fuego y la posterior caída de las Torres Gemelas.
 
Miles de latinos que no se conoce su paradero o que simplemente desaparecieron hacen parte de la larga lista de “héroes anónimos” que Estados Unidos recordó este domingo, en medio de un sentimiento generalizado al terrorismo.
 
Un fenómeno mundial que se extiende a lo largo y ancho del mundo, que se ha tomado por asalto a naciones como Colombia, Siria México y Argentina, donde la violencia y la muerte, salpicado a la sociedad.
 
Una muestra más que la lucha contra el terrorismo, no es sólo una lucha del Gobierno de los Estados Unidos, sino de todas las naciones del planeta. Entre ellas, Colombia, que padece el ataque sistemático de Venezuela a sus connacionales en la frontera.