Por Enrique Herrera Araujo

El Coronavirus dejará tendidos en la lona no solo a varios políticos sino también a la agenda política que traía -desde el año pasado- la oposición.

Tambaleques quedarán Petro y compañía al igual que los sectores polarizantes, radicales y, por supuesto, algunos actores proclamadores de catástrofes y distopias. Saldrán golpeados. Tendrán que, al igual que muchos, reinventarse para sobrevivir al postvirus.

Sepultada quedará -por este año y quizás el próximo- la agenda de paros y molvilizaciones sociales que enarbolaba la oposición; pero, hay que decirlo, la agenda política que traía el gobierno en muchos ítems deberá redirecionarse para afrontar la debacle económica y social que dejará tras de sí el Covid19 entre ellas, por ejemplo, la política fiscal y económica; la agraria; la digital y de macrodatos que es inexistente; la de movilidad y laboral y por supuesto la obvia, la sanitaria porque entre otras cosas la primera libertad es tener salud.

Y ello es así porque en el mundo -y Colombia no será la excepción- se está gestando una ciudadanía sanitaria que reclamará a la política, a los Estados y a ellos mismos medidas de prevención y salvaguarda de su salud, ingresos y capitales ante riesgos como el del Coronavirus. Se trata de un reclamo sanitario para que lo que está ocurriendo nunca más vuelva a pasar – como lo hizo a su vez y en su tiempo- la ciudadanía con casos como el Holocausto, Hiroshima, Chernobyl o recientemente con el atentando terrorista del 9/11 en Nueva York.

El Covid19 sin quererlo terminará siendo un barómetro que medirá el desempeño de los gobiernos pero mostrará el futuro que recorrerán no sólo los políticos colombianos sino la política pública del país.

Pasada la curva del coronavirus el futuro de Duque dependerá de cómo afronte la crisis económica y social y las medidas que adopte para ello. Por ahora está sintonizado con las masas porque en situaciones como la actual, es decir, de desconcierto, temor e incertidumbre, la gente ve en la autoridad una tabla de salvación y además se unen alrededor de una bandera, una causa y un líder para juntos superar el reto. Una salvedad: Las valoraciones pueden cambiar de un día para otro dependiendo de la evolución del Covid19.

Además, Duque acertó nombrando a Fernando Ruiz ministro de Salud porque tiene mundo y calle, es decir, ha trasegado por el mundo del conocimiento y la experiencia pero también conoce la calle y las necesidades del de a pie.

Por su parte, el Covid19 trajo una enseñanza que el Gobierno necesitaba: la prontitud -no la precipitud- en la toma de decisiones ha permitido que Duque sea exitoso y Trump, Bolsonaro y AMLO -por sus demoras- un fracaso.