Así lo revela el nuevo Índice de Calidad Ambiental Urbana (ICAU), que por primera vez el Ministerio de Ambiente analiza para nueve ciudades de más de 500.000 habitantes y otros 32 centros urbanos de menor tamaño en el país. En total 128 áreas urbanas.

Este estudio de índice se trabajó y calibró durante cuatro años y fue realizado por un grupo de expertos. El primer informe refleja que el 63.2 % de la población nacional se encuentra en índices de calidad ambiental media – baja.

Cúcuta, con una población superior a 500 mil habitantes, obtuvo el índice de calidad ambiental más bajo. Entre las ciudades de más de 500.00 habitantes, Bucaramanga, Cali, Soledad (Atlántico) y Barranquilla, quedaron en el eslabón de baja calidad ambiental.

Los perores resultados los obtuvieron Pasto y Tumaco, Montería, Barrancabermeja, Palmira, y Popayán.

Estos son los resultados de la implementación del ICAU:

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Ciudades con población superior a 500.000 habitantes

Para el grupo de ciudades con población superior a 500.000 habitantes se identifica una tendencia a calidad ambiental urbana MEDIA a BAJA.

El reporte de la ciudad de Cartagena se consideró como No Válido dado que reportó sólo el 30% de la información requerida para el cálculo del ICAU.

En el rango de calidad ambiental urbana media se encuentran las ciudades de Medellín, Bogotá e Ibagué con puntajes de ICAU de (55,5), (50,9) y (45,2) respectivamente.

En el rango de calidad ambiental urbana baja se sitúan Bucaramanga (35,9), Cali (33,0) y Soledad (27,0) y Barranquilla (21,7).

En el rango de calidad ambiental urbana muy baja se encuentra Cúcuta (6,5).

Ciudades con población entre 100.000 y 500.000 habitantes

Para el grupo de ciudades con población entre 100.000 y 500.000 habitantes se identifican una tendencia a calidad ambiental urbana media a baja.

6 áreas urbanas de las regiones Pacífica y Caribe no obtuvieron reporte porque no aportaron información (Santa Marta, Maicao, Sincelejo, Buenaventura, Quibdó y Riohacha).

En el rango de calidad ambiental urbana media se hallan las ciudades de Facatativá (42,7), Floridablanca (41,9), Duitama (44,9), Bello (47,6) e Itagüí (44,7).

En el rango de calidad ambiental urbana baja se ubican Soacha, Zipaquirá, Girón, Piedecuesta, Florencia, Neiva, Pereira, Dosquebradas, Manizales, Envigado, Armenia, Cartago, Tuluá, Villavicencio, Yopal, Malambo, Valledupar, Apartidó, Girardot, Fusagasugá.

En el rango de calidad ambiental urbana muy baja se ubican Barrancabermeja (13,5), Tunja (17,7), Palmira (19,8), Popayán (15,0), Pasto (20,0) y Tumaco (12.0).

Estas cifras se obtuvieron a través  de 16 indicadores de estado y gestión. El Índice refleja la sostenibilidad ambiental de las ciudades frente a factores tales como:

-Disponibilidad de espacio público

-Calidad y cantidad de las áreas verdes

-Contaminación ambiental

-Servicios públicos domiciliarios

-Movilidad y transporte público

-Población urbana vinculada a estrategias de educación ambiental

-Suelos de protección urbanos incluidos en el POT con conflictos de uso de suelo

-Longitud de sistemas alternativos y masivos de transporte

Gran parte de los porcentajes negativos en la clasificación de cada ciudad se deben precisamente  a la falta de Información, por ejemplo en Cúcuta y Soledad  se desconocen indicadores la superficie de área verde, la calidad del aire y donde otros ítems como la calidad del agua y la población que participa de la gestión ambiental no resultaron válidos para este modelo nacional.

 En cambio, Bogotá y Bucaramanga, fueron las ciudades con mayor nivel de detalle en su información. En un 94 y 89 por ciento, respectivamente, contribuyeron con datos para los  criterios de evaluación.

En Medellín, la de mejor calificación en el país con 55 puntos, es destacable sus sistemas alternativos de transporte, el aprovechamiento de los residuos sólidos  y que el 100 por ciento de sus áreas protegidas cuenta con un plan de manejo ambiental en ejecución. Igualmente la implementación del sistema de bicicletas públicas y el cuidado de sus cuatro áreas urbanas protegidas permitió sus buenos resultados.

En cuanto a Bogotá, que obtuvo el segundo mejor resultado, hay buena gestión en áreas protegidas y consumo de agua y energía, pero se raja en calidad del agua de sus corrientes superficiales, la ciudadanía expuesta al ruido  y los suelos protegidos, en lo que hoy se registra conflicto de usos con el plan de ordenamiento territorial.

 A pesar que falta registro todavía de algunas ciudades, el ministro Vallejo destacó la importancia de este instrumento llamando la atención sobre las autoridades ambientales urbanas: “Es la primera vez que se le entrega al país información sobre la calidad ambiental de las ciudades a este nivel de detalle, por lo tanto es una herramienta muy valiosa porque con ella identificaremos la urgencia del desarrollo de estrategias integrales dirigidas al mejoramiento, y la importancia de continuar fortaleciendo las capacidades institucionales de las autoridades ambientales y los entes territoriales frente a la gestión que vienen realizando en las áreas urbanas”.

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