En 2003 la académica Samantha Power escribió un artículo llamado “Cómo matar a un país”, el cual se enfocaba en estudiar las acciones del Presidente y dictador Robert Mugabe, quien habían llevado a  Zimbabue de ser “la canasta de pan de África” a uno de los países más pobres del continente. La caída y el fracaso de Zimbabue generó una indignación colectiva, debido a que después de abolir el apartheid en 1980 (antes era conocido como Rhodesia), incluso antes que Sudáfrica, y con la unión de las dos razas, el nuevo gobierno el país inició una amplia etapa de crecimiento, para luego ser el centro de dictadura, masacres, pobreza, hiperinflación, entre otros males.

Estudiando el análisis de Power, ella identifica 10 motivos que llevaron a la muerte del país, y cualquier parecido con los regímenes de Chávez y Maduro son pura coincidencia.

  • Destruir el motor de la productividad

En el caso de Zimbabue, Power se refiere al despojo de tierras de los ganaderos (blancos en su mayoría) mediante una reforma agraria expedita. Desafortunadamente, no solo se les quitaron las tierras a quienes conocían y podían producir, sino que además se les otorgaron a los amigos de Mugabe – no al pueblo –, por lo cual el sector decayó. No obstante, la expropiación de negocios en general era característica del dictador, quien además era muy allegado a Chávez. ¿Será que de ahí aprendió estos truquillos?

En el caso venezolano, este aspecto tiene dos componentes. Primero, la “petrolización” de la economía venezolana por Chávez, alineando otros negocios y expropiándolos, recurriendo principalmente a la importación a pesar de tener grandes líneas de producción y riqueza interna. Sin embargo, la mayor crisis surge del despilfarro del petróleo como tal. No solo el régimen masacra la política petrolera desarrollada en la época de Carlos Andrés Pérez, sino que además elimina la exploración en la franja del Orinoco, le otorga a PDVSA funciones de gobierno para las cuales no está diseñada ni preparada, ahuyenta la inversión extranjera, subsidia crudo a otros países y recursos para comprar gobiernos externos como en el Caribe, entre otras cosas.

  • Enterrar la verdad

En Zimbabue los medios son controlados por el régimen, el cual esconde las noticias de escasez de productos y alimentos, percepción de la oposición, y en general, cualquier problema del país. Así mismo, son utilizados para tratar de lavar el cerebro de las personas mediante un discurso populista encaminado a generar un enemigo común que las distraiga de los problemas internos. Al tiempo, validan la compra de elecciones y el robo de estas frente a partidos de oposición, cuyos miembros son ya sea atacados o comprados.

¿Suena similar?

No es necesario ahondar sobre cómo se ve esto en Venezuela. El cierre de medios, el control de las noticias, las infinitas jornadas de Aló Presidente, las continuas alocuciones sobre conspiraciones externas que hacen “daño” al país, al igual que las continuas salidas populistas tanto de Chávez como Maduro, lo dicen todo.

  • Destruir la oposición

En las elecciones del Parlamento y Presidencia en los 2000, los electores zimbabuenses escogieron al MDC (no al ZANU –PF de Mugabe) para la mayoría de puestos, y a Morgan Tsvangirai como Presidente. Sin embargo, no solo se alteraron los resultados de las elecciones, sino que se torturaron a los opositores, todo oculto por los medios.

En Venezuela ni se diga cómo viven los opositores, cómo se arreglan las elecciones y los tratos inhumanos a los presos políticos como Leopoldo López.

  • Legislar lo imposible

Power se refiere no solo a la hiperinflación y a las medidas de control de productos de la canasta familiar, sino a las estrategias monetarias del Gobierno de Zimbabue y a los costos ficticios generados para los productos que continúan incrementando la inflación del país, al punto que para comprar pan se debe ir con una canastas de billetes de incluso billones.

Algo parecido con Venezuela, con topes ficticios de moneda, control de precios de bienes comprados afuera del país con los rendimientos del petróleo, el reconocimiento biométrico para acceder a los productos, etc.

  • Enseñar odio

Mientras Mugabe creó escuelas para jóvenes que en realidad se convierten en paramilitares del régimen, enseñándoles odio por la oposición; Chávez y Maduro han criado a jóvenes en el subsidio, odiando a quienes trabajan y se oponen al régimen, odiando a colombianos por ejemplo, para sacar provecho y unir la opinión pública a su favor.

  • Asustar a los extranjeros

En Zimbabue los ataques a la oposición, la carencia de productos y la inseguridad política y judicial del régimen espantaron la inversión extranjera. Nada que ver con Venezuela, en donde esta cada vez es más baja por las pocas garantías del régimen y las comunes expropiaciones, al igual que la inseguridad rampante creada por la misma situación de pobreza en el país.

  • Ignorar un enemigo mortal

En el caso de Zimbabue es el SIDA, frente al cual el Gobierno no movió un dedo y tiene más víctimas cada día.

Podríamos pensar que en el caso de Venezuela es la falta de recursos y productos para muchas personas, al igual que la falta de cultura de trabajo y el incremento de mercados de violencia y droga; sin siquiera mencionar la escasez de medicinas en este país.

  • Culpar a los imperialistas

La culpa de todo en Zimbabue es de externos, de países de Europa y América que han impuesto sanciones por las atrocidades del régimen, sin embargo, Mugabe los culpa y los señala por ser colonizadores o imperialistas. Su apoyo provenía de países como Libia y, ahora Venezuela.

¿Suena familiar? El imperio en el caso de Chávez tenía la culpa de todo, y ahora para Maduro además del imperio, la tiene Colombia.

  • Invadir un vecino

Para unir la opinión pública en su favor y saquear recursos de otros países, en 1998 Zimbabue invade el Congo  bajo el supuesto compromiso de defender un país invadido por Ruanda y Burundi después del genocidio. Sin embargo, sus fuerzas se dedicaron a saquear los recursos de este país por años, ignorando la verdadera situación y enriqueciendo a la élite.

  • Cometer genocidio

El mencionado partido de Mugabe, el ZANU PF, no solía existir. El ZANU era el partido de la mayoría étnica Shona y el ZAPU de la minoría Ndebele. Cuando Mugabe cae en cuenta que este es una amenaza para su poder, asesinó 25.000 Ndebele, logrando la “unificación” de estos dos partidos en el ZANU PF (frente patriótico).

Al régimen de Maduro aparentemente le faltan únicamente las dos últimas acciones para acabar el país vecino. La resurrección de los problemas con Guyana y la crisis que creó con Colombia puede indicar una seña de pensar en el futuro invadir a un vecino, y no se puede esperar un genocidio como tal, pero una vez la oposición se pueda enfrentar al régimen, las masacres no serán sorpresivas.