Habló además sobre las tensiones geopolíticas, la crisis climática y el éxodo masivo de personas,

A pesar de que su postura sobre frenar la futura explotación de recursos asociados a la generación de energía como el carbón, el gas y el petróleo le ha costado críticas y detractores, Petro reiteró la propuesta de Colombia de enfrentar la crisis climática teniendo como pilar la transición energética.

Al respecto, dijo que el país ha alcanzado un 70% de su matriz energética limpia. “Colombia ha dejado de firmar contratos de exploración de carbón, petróleo y gas”, este fue uno de los compromisos que, expresó Petro, tiene el país para aportar al medio ambiente.

El mandatario añadió a este discurso que Colombia ha “desmantelado el subsidio a la gasolina”, como forma de contribuir a suspender paulatinamente las energías no renovables. También expresó su apoyo a la prohibición mundial del fracking, subrayando la importancia de preservar los recursos naturales y la salud del planeta.

Un punto crucial resaltado por el Presidente fue la disminución del 70% de la deforestación en la selva amazónica colombiana, utilizando recursos nacionales. Petro hizo un llamado a la unidad de los países del sur para trabajar en la preservación de la vida en el planeta y la existencia humana.

No hay claridad sobre la exploración de petróleo, carbón y gas en el país

Hace poco más de una semana, Petro había dicho: “No hemos parado la exploración de petróleo y gas en Colombia”, refiriéndose a la polémica que había desatado su propuesta de que Ecopetrol desarrollara trabajos conjuntos con PDVSA, la principal empresa petrolera venezolana.

Incluso, el mandatario había acusado al senador de oposición David Luna, de Cambio Radical, de estar mintiendo. Luna publicó mediante su cuenta de X: “La incoherencia del presidente Gustavo Petro no tiene límites: ordena parar la exploración de petróleo en Colombia, prácticamente quebrando nuestra economía, pero ayer anuncia que Ecopetrol invertirá en sacar petróleo de Venezuela”

Una de las propuestas de campaña del presidente fue, precisamente, suspender la firma de contratos de exploración de hidrocarburos. De hecho, en enero de 2023, cuando Irene Vélez aún fungía en el cargo de ministra de Minas y Energía, ella misma anunció en la cumbre del Foro Económico Mundial (WWF), que la industria petrolera en Colombia dependería únicamente de los contratos ya firmados.

Este anuncio se hizo a pesar de que en octubre de 2022, el ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, había afirmado que el Gobierno no había tomado una decisión definitiva.

Meses después, en mayo, el ministro de Comercio, Industria y Turismo, Germán Umaña, dijo a La República que el propósito del Gobierno era liderar una transición energética lejos de los combustibles fósiles. No obstante, estas afirmaciones contrastaban con el informe de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), que reveló que las reservas de petróleo y gas en el país solo alcanzarían para unos siete años más.

El dato de la ANH generó mella en diferentes sectores de la economía, sobre todo porque para 2022 cerca de la mitad de las exportaciones de Colombia fueron de petróleo y carbón. Entonces, suspender los nuevos contratos de exploración de forma prematura generaba inestabilidad para la economía colombiana.

Así se ve un pozo de exploración petrolera de Ecopetrol, la principal empresa en esta materia en Colombia - crédito Europa PressAsí se ve un pozo de exploración petrolera de Ecopetrol, la principal empresa en esta materia en Colombia – crédito Europa Press

Al respecto, Fedesarrollo explicó cuáles serían las posibles repercusiones de las decisiones del Gobierno de Gustavo Petro en relación con los nuevos contratos de exploración y producción de petróleo. El informe presenta dos escenarios distintos: uno caracterizado por una baja exploración y otro sin adiciones sustanciales de reservas debido a nuevos descubrimientos de petróleo.

En una perspectiva a mediano plazo, el escenario de baja exploración proyecta que hacia los años 2027 y 2028, la producción diaria de barriles sufriría una disminución significativa. Se estima que se dejarían de producir 130.000 y 200.000 barriles por día, respectivamente. Esto implicaría, por supuesto, menos productos para exportar y, por tanto, una afectación a la economía